sábado, 28 de mayo de 2011

Todo tiene un comienzo y un final

¡Hola!

Esta entrada será similar a la anterior. Lamento no tener nada gracioso ni de contingencia que comentar, pero los estudios no me han dejado mucho tiempo para pensar algo de mayor relevancia.

Todos hemos jugado algún juego. Ya sea para pasar el rato, para celebrar, como un desafió, etc. Todos tenemos nuestras razones. Ahora, como persona gamer que soy, obviamente he jugado a muchos más, y más variados juegos, que personas que solo lo hacen en el celular mientras van en el metro. Pero el punto es el mismo: todos hemos jugado juegos. Juegos hay de todos los tipos, pero siempre hay alguno que tiene una historia genial o que es tan difícil, que cuando lo terminamos hay como un pequeño vacío de "noooo, lo terminé y estaba buenísimo!!". Eso me ha pasado múltiples veces, y en algunas he intentado dejar de jugarlo lo más posible para que dure suficiente tiempo. En otras ocasiones, he fracasado rotundamente al intentar hacer algo así.

Pero hay que entender que todo tiene un inicio y un final. Un juego, un partido de fútbol, un semestre universitario, un día, una vida... Todo. Todo lo que comienza necesariamente tiene que terminar en alguna ocasión, es el ciclo natural de las cosas. Sin embargo, hay situaciones, momentos, elementos, que son muy difíciles de dejar y que cuando terminan, el vació que se forma en nuestro interior es demasiado grande como para superarlo con facilidad. Eso también es algo inevitable. Y esos sucesos tienden a deprimirnos o a confundirnos por un buen periodo de tiempo.

Nunca me han gustado los cambios, soy una persona estructurada, quizás demasiado. Por eso los cambios tienden a desenfocarme o remecer mi orden interno, mi orden mental. Como todas las personas, no me gustan los finales de mis cosas favoritas. No me agrada que terminen las cosas que me gustan, y en cierta forma he estado decaído por eso en algunas situaciones. Sin embargo, los finales son parte de la vida. Crecer y madurar dependen de que las cosas terminen, de seguir adelante, de lograr superar los obstáculos y mirar hacia el frente con la cabeza en alto. Por eso las cosas deben terminar. En especial las cosas buenas deben terminar. Si no terminaran, se volverían monótonas y aburridas. Cada final nos enseña algo, cada final deja una huella en nosotros. Con cada final, crecemos como personas. Cuando algo termina, podemos caer en un agujero, pero siempre debemos levantarnos, sonreír y seguir adelante. Ese es el ciclo de la vida. Todo termina, pero cuando ocurre, algo nuevo inicia. Durante gran parte de este semestre me olvidé de eso, y he perdido parte de la esencia que me ha caracterizado durante tanto tiempo. Pero siempre es bueno un recordatorio, y ahora que lo he recordado, el futuro se ve mucho mejor, como siempre ha debido ser.

Como dijo el gran Keima Katsuragi: "Porque terminó eres capaz de seguir adelante. Algo que no termina es como un juego horrible. (...) Cada final nos vuelve más fuertes." Palabras que olvidé, pero que volví a recordar hace poco. Palabras que me muestran lo equivocado que he estado estos últimos meses. Palabras que, quizás, por fin me devuelvan lo que he estado perdiendo últimamente: mi verdadera forma de ser y de pensar. Gracias Keima-sama XD

lunes, 23 de mayo de 2011

La Perfección No Existe... Pero eso no es algo malo.

La perfección no existe en la realidad. Eso es algo que todos deberían saber o preguntarse al menos. Una idea compartida por todos. Por eso las personas con ambición, las personas con deseos y sueños, aman los ideales. Por eso yo amo mis ideales. Los ideales son perfectos, los ideales cumplen todas nuestras expectativas. Los ideales son eso: ideales.

Sin embargo, aún cuando la idealidad es una utopía, algo que no se puede alcanzar, sin ellos, sin la idea de perfección, el ser humano no podría avanzar. La ambición, esa palabra tan mal usada a veces y que tan mala fama gana si es utilizada incorrectamente, es una enorme fuente de capacidad y de voluntad para hacer las cosas. La ambición lleva a las personas a superarse día a día, a ser cada vez mejores. Y para tener ambición, uno debe aspirar a la perfección. Ojo... Aspirar. No significa que alguna vez la alcanzará, pero eso no es algo malo. Cada vez que una persona alcanza una meta, no puede dormirse en sus laureles, no puede dejar su camino hasta ahí y decir solo "lo logré". No, la naturaleza humana es distinta. O al menos, la naturaleza de aquellas personas con grandes sueños. Al alcanzar una meta, esa clase de personas dice "lo logré y ahora vamos por más", e inmediatamente, o poco tiempo después, se interpone una meta aún más alta. Así la gente avanza. Así las personas son capaces de conseguir grandes cosas. Y eso se logra siguiendo ideales... Al menos, en mi caso, es la fórmula que he seguido gran parte de mi vida. Como bien dice una canción: "Sin ambición no podemos vivir, no podemos soñar, no podemos ser."

¿Por qué amar y reverenciar tus ideales? Porque representan todo lo que uno realmente quiere, todo lo que desea y quisiera alcanzar. Los ideales te guían y te obligan a superarte. Yo tengo mis ideales. Inalcanzables, perfectos, que sólo puedo mirar desde lejos, pero que nunca me rendiré en alcanzar. Ideales que me emocionan y me conmueven (sentimientos que muy pocas veces he sentido en la realidad)... Por eso la falta de perfección no es mala. Si la perfección existiera, sería alcanzable, y el proceso de superación, de poder ser siempre mejor, se terminaría. ¿Qué sentido tiene la vida sin eso? Para mi, ninguno. Todos cometemos errores, y esos errores ocurren por algo. Todo ocurre con una razón.

Mis ideales siempre me han mostrado el camino que debo seguir. Siempre me han ayudado y apoyado cuando lo he necesitado, ya que, sin importar cuantas personas te fallen (el ser humano debe ser el el ente más imperfecto que existe y como tal, comete múltiples estupideces), ellos siempre estarán ahí, en todo momento, en todo lugar, en toda ocasión. Cometí el error (soy humano, a mi pesar) de dejarlos de lado hace un tiempo atrás, pensando en que podría ser lo mejor. Uno de los grandes errores de mi vida. No volverá a pasar. Ellos me guían, ellos me hacen ser lo que soy, ellos me dan mi esencia. Sin ellos yo no sería nada.

Una entrada mucho más reflexiva que la anterior, pero encuentro que es necesaria. Por supuesto, iré variando los tipos de entradas que haga dependiendo de la situaciones que se vayan presentando. Eso es todo por hoy. ¡Good Night!

sábado, 21 de mayo de 2011

Protestas en Chile

¡Saludos a todos!

Un amigo me mostró su blog y me entusiasme en hacer uno yo también. Por eso estoy aquí ahora. La verdad, siempre es bueno tener un espacio de opinión sobre lo que pasa día a día, ya sea en el ámbito personal o lo que ocurre en la sociedad. Se puede decir que es una forma de descargarse también.

Y como no quiero dejar un mensaje bonus de simple bienvenida, opinaré sobre algo que me ha estado molestando últimamente: el tema de las protestas y más específicamente, las marchas en Chile.

"La libertad de uno termina donde comienza la libertad del otro". Una buena frase para representar los actos que se han vistos estos días en varias ciudades de Chile (y no sólo estos días, sino que en todos los años desde que recuerdo). La libertad de opinión y de expresión es un derecho que todos tenemos y que no se puede tocar. Eso lo apoyo completamente. Pero una cosa es expresar tu opinión y la otra es simplemente ser un delincuente. ¿Por qué en cada protesta la via pública, la que se construye con el dinero de todos los chilenos, o lugares privados, los cuales se han ganado las personas con su propio esfuerzo, son destruidas o saqueadas? ¿Por qué?... La respuesta es bastante simple: porque hay demasiados delincuentes en nuestro país que se aprovechan de estas instancias para hacer de las suyas. Eso no es opinar. Eso es ir contra la ley. Cobardes, con todas sus letras.

Volviendo a la frase antes mencionada. Ayer, en protestas sobre Hidroaysen (mi opinión sobre este proyecto la dejo para otra entrada, cuando tenga los suficientes antecedentes para opinar correctamente), un carabinero fue herido (eso es poco, le dieron una golpiza) por una turba de gente que lanzaba piedras y patadas como bestias (no digo animales para no ofender a los propios animales), quedando en estado grave con múltiples fracturas. Por suerte un ciudadano que si sabe lo que es ser civilizado le ayudó y por eso el asunto no fue mucho más grave (me saco el sombrero ante él). Ahora... ¿Qué derecho tienen de hacer eso? Ninguno. Si quieren protestar, háganlo en paz, no lastimando a otras personas. Estoy seguro que muchos de los que protestan alguna vez quisieron ser carabineros cuando pequeños. Es un trabajo noble y de pleno servicio a la nación. ¿Qué derecho tienen de dañar a un carabinero? Ninguno. Los que lo hacen no sólo son ignorantes, sino que son unos delincuentes, no se les puede decir de otra manera. Y me apena ver este lado de Chile, y sobretodo que lo vean los demás países. Una vergüenza.

Mi solución: Prohibir las marchas de este tipo. Si, así de radical. ¿Por qué? Porque ya se ha demostrado que hay demasiados delincuentes en este país como para hacer una protesta que no termine con enfrentamientos y gente herida. ¿Acaso hay que esperar a que las personas mueran para hacer algo respecto a ésto? Yo no lo creo así. Si, va en contra del derecho de libre expresión, pero, a mi entender, el derecho a la vida de las personas es mucho más importante.

Dejo esta entrada hasta aquí. Gracias a todos los que me lean. ¡Nos vemos!