La perfección no existe en la realidad. Eso es algo que todos deberían saber o preguntarse al menos. Una idea compartida por todos. Por eso las personas con ambición, las personas con deseos y sueños, aman los ideales. Por eso yo amo mis ideales. Los ideales son perfectos, los ideales cumplen todas nuestras expectativas. Los ideales son eso: ideales.
Sin embargo, aún cuando la idealidad es una utopía, algo que no se puede alcanzar, sin ellos, sin la idea de perfección, el ser humano no podría avanzar. La ambición, esa palabra tan mal usada a veces y que tan mala fama gana si es utilizada incorrectamente, es una enorme fuente de capacidad y de voluntad para hacer las cosas. La ambición lleva a las personas a superarse día a día, a ser cada vez mejores. Y para tener ambición, uno debe aspirar a la perfección. Ojo... Aspirar. No significa que alguna vez la alcanzará, pero eso no es algo malo. Cada vez que una persona alcanza una meta, no puede dormirse en sus laureles, no puede dejar su camino hasta ahí y decir solo "lo logré". No, la naturaleza humana es distinta. O al menos, la naturaleza de aquellas personas con grandes sueños. Al alcanzar una meta, esa clase de personas dice "lo logré y ahora vamos por más", e inmediatamente, o poco tiempo después, se interpone una meta aún más alta. Así la gente avanza. Así las personas son capaces de conseguir grandes cosas. Y eso se logra siguiendo ideales... Al menos, en mi caso, es la fórmula que he seguido gran parte de mi vida. Como bien dice una canción: "Sin ambición no podemos vivir, no podemos soñar, no podemos ser."
¿Por qué amar y reverenciar tus ideales? Porque representan todo lo que uno realmente quiere, todo lo que desea y quisiera alcanzar. Los ideales te guían y te obligan a superarte. Yo tengo mis ideales. Inalcanzables, perfectos, que sólo puedo mirar desde lejos, pero que nunca me rendiré en alcanzar. Ideales que me emocionan y me conmueven (sentimientos que muy pocas veces he sentido en la realidad)... Por eso la falta de perfección no es mala. Si la perfección existiera, sería alcanzable, y el proceso de superación, de poder ser siempre mejor, se terminaría. ¿Qué sentido tiene la vida sin eso? Para mi, ninguno. Todos cometemos errores, y esos errores ocurren por algo. Todo ocurre con una razón.
Mis ideales siempre me han mostrado el camino que debo seguir. Siempre me han ayudado y apoyado cuando lo he necesitado, ya que, sin importar cuantas personas te fallen (el ser humano debe ser el el ente más imperfecto que existe y como tal, comete múltiples estupideces), ellos siempre estarán ahí, en todo momento, en todo lugar, en toda ocasión. Cometí el error (soy humano, a mi pesar) de dejarlos de lado hace un tiempo atrás, pensando en que podría ser lo mejor. Uno de los grandes errores de mi vida. No volverá a pasar. Ellos me guían, ellos me hacen ser lo que soy, ellos me dan mi esencia. Sin ellos yo no sería nada.
Una entrada mucho más reflexiva que la anterior, pero encuentro que es necesaria. Por supuesto, iré variando los tipos de entradas que haga dependiendo de la situaciones que se vayan presentando. Eso es todo por hoy. ¡Good Night!
Ideales, siempre escalando, siempre más arriba... siempre persiguiendo algo. No es que no esté de acuerdo. Pero a modo de intentar ¿Añadir algo? citaré a un amigo tuyo y mío, que dijo en una ocasión: "La perfección y el poder se sobreestiman, es mejor que elijas la felicidad y el amor". Ok, ok... hablamos de que la idea de perfección es vaga y estamos de acuerdo, pero a modo de parafraseo a nuestro amigo, me atrevo decir que ese ideal, en cierto punto quizá... será más que una herramienta de crecimiento. Sería algo así como un cáncer emocional. En ese punto, es cuando por lo menos yo, miraría hacia atrás, miraría todo lo que he hecho, miraría donde estoy,y cambiaría los límites. Quizá el ideal ya no sea TAN ideal. Quizá, ese ideal que puede hacernos sentir no perfectos, sino plenos, lo que hace que el mundo PAREZCA perfecto, ha estado siempre más cerca de lo que nosotros hemos cercado, a una distancia mucho más pequeña que la que siempre hemos recorrido. No es que no debamos perseguir un ideal sino... cambiar los límites del mismo, en cierto punto. Así, poder alcanzarlo :)
ResponderEliminarNo, si alcanzas un ideal, deja de serlo inmediatamente. Por eso la perfección no existe, por eso los ideales son perfectos. La experiencia me ha demostrado que el bajar los estandares de un ideal es una pésima idea.
ResponderEliminarYo me siento bien con mis ideales, me emocionan, me intrigan, me llenan. Prefiero eso, prefiero seguir persiguiendolos, sin importar si no los alcanzo nunca, a bajarlos y conformarme con algo que podría ser menos de lo que realmente soy capaz de alcanzar. Y mirar para atrás no es una opción. El pasado, pasado está. Agradezco lo que he alcanzado y me siento orgulloso de eso, pero mirar para atrás nos detiene en nuestro camino.